Archivo Canto a lo Divino

· V Región ·

Mapa, Archivo y Territorio

“La historia se hace con documentos escritos, por cierto. Cuando existen. Pero se la puede hacer, se la debe hacer sin documentos escritos, si no existen. Incluso con las palabras. Signos. Paisajes y tejas. Con las formas del campo y de las hierbas. Con los eclipses de luna y las arremetidas de los caballos de tiro. Con las pericias sobre piedra hechas por los geólogos y con los análisis de metales hechos por los químicos. En suma, con todo eso que, perteneciendo al hombre, depende del hombre, sirve al hombre, expresa al hombre, demuestra la presencia, la actividad, los gustos y los modos de ser del hombre”.

“El Orden de la Memoria: El tiempo como imaginario”
Jacques Le Goff

Este proyecto tiene como objetivo principal comprender un territorio común, la Quinta Región, a partir del ordenamiento y exhibición de una serie de documentos audiovisuales registrados a partir de un enfoque etnográfico, que intentan retratar algunas de las formas comunitarias de celebrar que practican sus habitantes, la mayoría asociadas a festividades religiosas familiares y vecinales.

Para esto, utilizamos el Mapa como soporte principal donde incrustamos los documentos revelados, ya que, si bien podemos elucubrar que ciertas tradiciones como el canto a lo divino, el baile de las lanzas y las lanchas o los bailes chinos son expresiones comunes a los habitantes de la región, debemos tener en cuenta que si acercamos un poco la mirada hacia las distintas realidades locales, pueblos, villas y caseríos que conforman este territorio e incluso conocemos en detalle quienes son las familias y personas que habitan estos lugares, podremos encontrar una gran variedad de diferencias (musicales, coreográficas, performaticas, históricas, etc.) dentro de estas tradiciones comunes, que suelen entenderse desde su generalidad y no desde sus particularidades, como es el caso quizás de este proyecto. El mapa entonces nos sirve como guía para comprender el itinerario de las fiestas, su calendario, sus locaciones, las familias que año tras año se esfuerzan por “sacar” una fiesta, los celebrantes, vecinos, familiares, las imágenes, los mitos, y por supuesto, sus cultores.

Entendemos que, un territorio y su mapa no son un conjunto general y funcional de coordenadas, de posiciones georeferenciadas, sino mas bien, un conjunto de lo que podríamos llamar, posiciones de sujetos, donde se visibilizan individualidades y colectividades, significaciones particulares, objetuales, familiares y otras más populares, masivas e institucionalizadas. Incluso donde deberíamos ubicar diálogos, comentarios, testimonios y rumores, actos de habla, además de miradas e imaginarios.

Este proceso de significación de la realidad de un amplio territorio permite realizar un ejercicio cartográfico que trae como resultado un mapa territorial heterogéneo, significado y codificado desde la diversidad y singularidad de cada lugar, en tanto espacios de particularidad y autonomía, eminentemente experienciales, singulares y expresión de una memoria e identidad local. Es este un Mapa–Territorio constituido desde unas singularidades locales que en mayor o menor intensidad se encuentran relacionadas y significadas por este culto o devoción, una cultura más amplia, regional y popular.

También hemos elegido al Archivo como una forma de investigación. El archivo como paradigma nos da la posibilidad de colocar en un espacio y un tiempo común una serie heterogénea de elementos, permitiéndoles interactuar de distintas maneras, otorgándoles una vida común y móvil, destinada al flujo más que al estanco, propensa para la creación de nuevos sentidos, de conexiones abiertas hacia el conocimiento a partir del dialogo entre ellos, así como también con su propio conjunto. El archivo como un nuevo paradigma del pensamiento clasificatorio, como una manera nueva de pensar la relación entre las palabras y las cosas. Entendemos también el archivo como una práctica sistemática de registro y documentación, así como un acontecimiento, es el aparecer y desaparecer de los registros, su búsqueda y encuentro, su diseminación, se da por fragmentos, regiones y niveles. Lo interesante de este es que no nos lleva a hablar del alma de los cantores, o del ethos de la cultura chilena, de las identidades reificadas en cierto nacionalismo o arcaismo rural, sino de las condiciones materiales y subjetivas de quienes estamos involucrados en su producción. ¿Quién habla allí? ¿Quién canta allí? ¿Cuál es su historia? ¿Y como nos es transmitida? ¿Qué rol juega quien registra y edita? ¿Cómo la palabra testimonial es demandada e inscrita?

Etnografía: tres fiestas

La producción de una etnografía audiovisual nos lleva a proponer una serie de conceptos que no tienen que ver con los tópicos de la narración impuesta por la industria audiovisual, tanto en ficción, como en documental, que desde la misma industria parece definir de igual manera sus elementos constitutivos: se le exige a un documental, desarrollo de personajes, conflicto central, director-autor, división industrial del trabajo, construcción de audiencias en el caso de las  industrias incipientes. Los conceptos con que hemos trabajado son los de una experiencia social reflexionada, los de un discurso social puesto en ejercicio tanto por sujetos sociales, populares (en muchos casos) como por intelectuales (antropólogos audiovisuales, comunicadores).
La larga producción del archivo etnográfico ha sido de alguna manera el desarrollo de los conceptos de: Archivo, Documento, Testimonio, Comentario, Mapa, Comunicación y Restitución.  

Lo Chacayes

En la Fiesta de Los Chacayes se vive una conjunción estrecha entre el canto a lo divino, los bailes chinos, la comunidad de asistentes y colaboradores, todo esto a través, principalmente, de la palabra cantada, poetizada. El canto ceremonial acompaña los días y las noches en que se desarrolla esta larga festividad que dura todo el mes de mayo, siendo los días principales el primer fin de semana y los últimos días de ese mes. El canto, realizado por lo general durante las noches y algunas tardes va reuniendo a una decena de cultores, mujeres y hombres que expresan sus versos en honor a la Santa Cruz. En este video se puede comprender el orden ceremonial con la rigurosidad y devoción con que los participantes lo llevan a cabo. Luego en las fotografías vemos el paisaje exterior que rodea la capilla de la Santa Cruz de Los Chacayes, las cercanas montañas, el imponente Aconcagua y el Rio Blanco rodean la humilde escena interior que podemos encontrar junto a los cantores, cantoras y sus guitarras.

Las Mostazas​

En el lejano sector de Las Mostazas, a 16 kilómetros de Alicahue (Cabildo) nos encontramos con una sola familia habitante, el matrimonio de don Enrique Silva y Jovita Zamora. Junto a su casa y rancho está la capilla en honor al patrono San Francisco, allí se vive una de las vigilias más intensas que podemos conocer, con una gran concurrencia de cantores y amigos. La vigilia comienza a las 20.00 y termina al otro día a medio día. El canto y la poesía no paran, de manera continua se suceden los versos uno tras de otros, permitiendo apreciar el gran saber que los cantores tienen de su arte. En este video se aprecia el verso por saludo, cantado por el dueño de casa y su sobrino, don José Olivares Silva, es el verso que da comienzo a la celebración. En las fotografías podemos ver el transcurso de la noche al día tal como se vive en aquella hermosa vigilia.

Cerro Negro

En otro sector alejado de la comuna de Cabildo se encuentra Cerro Negro, con pocos habitantes repartidos en un vasto territorio, rodeado de faenas mineras y caminos desolados. Allí se vive una vigilia familiar bien concurrida, es en casa de don Francisco Lazo, quien junto a sus hermanas y familiares llevan a cabo esta tradición familiar. Las fotografías muestran el transcurso de la festividad desde el atardecer hasta el amanecer del otro día.