Conforma por el matrimonio de doña María Sierra y don Domingo Fierro, y sus hijos Manuel y Sebastián. Viven en el sector de El Sandial, campesinos de esfuerzo, aún practican una economía familiar para la repartición de las distintas labores.
Domingo es un gran cultor del canto, de voz incomparable, viene de una familia de cantores como el mismos relata:
“Nosotros somos nueve hermanos, contándome a mí. Mis hermanos viven casi todos en Cerro Blanco, otro en Los Cóndores y otro en Llay Llay. Somos cinco hombres y cuatro mujeres. Todos son agricultores. Tres de mis hermanos hombres cantan. Las mujeres no. Los que cantan son José Vidal Fierro Huerta, Sergio Fierro y Luis del Carmen Fierro. Ellos viven en Cerro Blanco y el Sergio vive en un sector que se llama Las Mulas. Antes cantábamos todos juntos… Mi padre se llamaba Manuel de la Cruz Fierro Saavedra y mi madre se llamaba Edelmira Huerta Arancibia. Ellos eran agricultores también, vivían en Cerro Blanco. Mi papá también era cantor, era bueno para los brindis. Mi mamá 744 le cantaba los cantos de la Virgen. Mi padre tenía dos hermanos hombres y dos mujeres, eran cantores también… había uno que vivía en Quilimarí, mi tío Ricardo, él cantaba también. Los hermanos de mi madre eran como nueve. Ellos también cantaban. También conocí a mis abuelos. Por parte de mi papá se llamaba don Arturo Fierro y mi abuela se llamaba señora Gumersinda. Por parte de mi mamá se llamaba Luis Huerta y mi abuela María Arancibia. Ellos cantaban también, el abuelo cantaba, don Luis Huerta. Mi abuelito por parte de papá también cantaba, pero yo no lo oí cantar… Yo aprendí con mis hermanos y lo que le escuchaba a mi papá. Mi papá siempre nos enseñaba a nosotros. Aprendíamos en el grupito, cuando estábamos a la orilla del fuego en la casa, en la cocina, ahí aprendíamos, ahí cantábamos. Teníamos una guitarrita de estas antiguas, de clavijero de palo, y como éramos tantos, la peleábamos hasta que terminamos por hacerla tiras. Todos queríamos aprender a tocar y a cantar…”(citado en Será Hasta la Vuelta de Año, pag. 743-744)
Don Domingo le enseñó a sus hijos que también cantan con gran fuerza y determinación. Muchas veces se les ve junto en las ruedas y vigilias de canto a lo divino. Es una familia muy querida y respetada en este arte por sus pares. Cada ciertos años han realizado vigilias en su hogar con una gran participación de cantores, familiares y amigos que llegan a acompañar y celebrar.