Sergio es un gran conocedor de versos y los canta con fuerza y gran prestancia. Vive en la quebrada de Lo Muñoz y participa en varias de las alojada de la Virgen del Palo Colorado que se celebran en ese sector y otros del valle (Los Maquis, El Manzano, Los Condores, etc.)
La vida le ha sido difícil desde que se le detectó el mal de Parkinson, a pesar de ello, sigue trabajando en labores campesinas de no tanto esfuerzo y le ha permitido tener más tiempo para leer y aprender versos, lo que lo convierte en un gran poseedor de un sin número de de ellos, y que a pesar de sus limitaciones los canta con gran energía. Quienes lo llegan ver y escuchar en las alojadas y en el canto se admiran de su gran fuerza y devoción.
“Yo cantaba con unos viejitos que eran antiguos, los Arredondo. Eran vecinos, pero ya no queda ninguno de esos cantores. Lucas Arredondo, Aníbal Arredondo. Ellos me iban enseñando, aprendí hartos versos con ellos. Ellos sabían versos muy bonitos, antiguos. Habia uno que se llamaba “Un ratón negro y un blanco”. Pero no dejaron ningún verso, ningún libro. Ellos no sabían leer ni escribir, pero con la pura mente, sabían cualquier verso. Don Lucas Arredondo bailaba muy bien las lanchas, parecía que bailaba en el aire, no tocaba el suelo.”