Experimentado cantor del alejado sector cordillerano del El Pedernal, comuna de Chincolco. Campesino, minero, arriero, talabartero fue trabajando según las necesidades y los distintos espacios ecológicos de su entorno. Con casi 80 años de edad, su vida desde pequeño fue de gran esfuerzo y humildad, trabajó en el antiguo fundo de El Pedernal, en inhumanas condiciones, se casó con doña Ana Monardes, con quien tuvo 6 hijas (una que fue angelita, falleció a temprana edad) y un hijo. Luego de la reforma agraria decide migrar hacía Quelén, comuna de Salamanca por más de 20 años. Tras la muerte de su esposa, vuelve a Pedernal donde vive hoy.
Gran cantor, conocedor de un sin número de versos y entonaciones exclusivamente Pedernalinas, su poesía es sutil y profunda. Al escucharlo, de inmediato conmueve su profunda dedicación a sus hermosos versos y melodiosas entonaciones, resaltan sus versos por la Literatura y por la Gloria. Su hijo e hijas también cantan, y un nieto, ha dejado, a través de su canto, una gran impronta y herencia familiar.
Siempre ha participado de las alojadas a la Virgen de La Merced de Chincolco, que es cuando la imagen visita el poblado de El Pedernal por varios días, en tos últimos años por varias semanas. Fue alférez del extinto baile chino de El Pedernal.
Cuando vivía en Quelén, participaba de la vigilias en El Tebal y Chalinga, además de la Cruz de Mayo de Illapel.