Vive en Chacarillas, comuna de Cartagena, hija y nieta de cantores y payadores de gran oficio, sabios del canto, la guitarra y el guitarrón, Emma, empina su herencia familiar desde muy pequeña, hoy en la adolescencia es reconocida como payadora y gran cantora a lo poeta. Siempre acompaña a su padre Arnoldo Madariaga y a su abuelo, también llamado Arnoldo, a los distintos encuentros de payadores y vigilias, además de participar en algunos talleres.

“La historia de la Familia Madariaga está estrechamente trenzada con la del canto a lo poeta, pues han dedicado más de 70 años a cultivar los versos y los toquíos de guitarra y guitarrón, otros 10 años a desarrollar talleres de formación de nuevos cantores, y otras tantas labores como gestores de ocasiones para la expresión del canto a lo poeta (p.e: encuentros de payadores, vigilias, etc). Con todo ello, se destaca su compromiso en relación a revitalizar permanentemente la tradición y garantizar su vigencia y traspaso a las futuras generaciones de cantores. En el año 2017 la familia fue reconocida como Tesoro Humano Vivo por la UNESCO”. (Citado en Sigpa)

Emma nos dice:

“Yo vengo de una familia cantores a lo divino y a lo humano, aún estoy aprendiendo a cantar, oyendo y escuchando a los viejos a cantar. La primera vez que me subí a un escenario fue a los 6 años, después canté a lo divino saliendo con mi papá y mi tata a vigilias, novenas y velorios.

Al menos de la familia en que yo provengo, cercana a las comunas de Casablanca y Cartagena, eran todos cantores y cantoras de tonada, payadores. A lo humano se cantaba en los mingacos y en los encuentros en donde se juntaba la gente. Y a lo divino en novenas y velorios.”