Nací en Pumanque el año 41, me vine a Rinconada de Palmilla el año 57, aprendí joven a cantar, pero no me atrevía, por timidez, mi mama era cantora, era afinada, me gustaba como cantaba ella, la admiraba.

La verdad es que yo no me encontraba con dedos para el piano, me menospreciaba yo mismo. Después a última hora, canté más por necesidad. Para los velorios de personas adultas se les canta y yo le encuentro una buena disponibilidad, porque, por ejemplo, después de unos 5 rosarios a la gente le da sueño, entonces el canto como sea despierta, despierta el espíritu, la intención de las personas, la mentalidad, como que la guitarra y el canto transforma, le da más vida. No canto más de 10 año, a lo más 15 años, no mucho, me costó mucho tirarme al rio.

Para cantar uno siempre sale para afuera, para Pumanque por ejemplo, se canta en el pueblo, en la iglesia, en los sectores. Hay mucha devoción, a pesar de que hay artos cantores