Hoy en día, aún siendo un niño, Javier, rodeado de su familia, ha comenzado en el canto. Reconocido por sus pares mayores como un gran cantor a lo divino y que ojalá siga en la tradición:
“A mi me enseñó a cantar mi bisabuelo, mi tata y mis tíos. Yo cuando chico, a mi no me gustaba el canto, yo escuchaba cantar a mi tata, no sabía lo que cantaba y no prestaba mucha atención, pero a medida que yo fui creciendo, me empezó a gustar y en Placilla hicimos un grupo, y ahí yo empecé a cantar y ahora me gusta, harto. Tenemos un taller ahí en Placilla. Cuando salimos, salimos todos a cantar.”