Vivió de pequeño en la localidad de Chequenlemu, región del Maule. Cuando tenía ocho años, comenzó con su gusto por el canto y poesía popular. Aprendió el arte del cantor popular de su tío, Emiliano Bravo Contreras, quién le enseñó algunos versos y a tocar la guitarra. Una de sus primeras melodías que aprendió fue la Huemulina.

Se hizo popular como cantor y payador en la comuna de Rauco donde residió por casi veinticinco años. Por esta razón, es conocido nacionalmente como “El Chincol de Rauco”. Hoy vive en la comuna de Sagrada Familia y sigue recorriendo la región y el país llevando su canto y poesía. También ha tenido la oportunidad de presentarse internacionalmente, su canto lo ha llevado a países como México y Argentina (citado en SIGPA).