PRESENTACIÓN
El Ministerio del Caballo, su soberanía animal, su lugar entre nosotros o libres en alejados parajes, es lo que tiene una escena aquí. Quisimos hacer una investigación que nos aproximara lo mejor posible al caballo. Lo difícil es que el caballo arisco, por lo general, quiere huir, se aleja, hay que agarrarlo, domarlo, y para ello, hay que tener una experticia mayor y entrar en dialogo con él. Eso es lo que demuestran los sujetos que aquí participan, un saber mayor y una experiencia profunda de vida con respecto a los caballos, a la vida de campo, al trabajo, al territorio y al complejo clima de la Patagonia.
¿Y cuál es el misterio del caballo? ¿el misterio de su ministerio? ¿el espíritu de su gobierno? Un animal tan grande, con tanta energía, siempre temeroso y a la vez confiado de quien quiere confiar, puede expresar su mayor fiereza en segundos, ¿cómo cuidarnos de él y con él? Tienen nombres, son personas, terapeutas, deportistas, amigos, y también nos remecen, nos sacuden, se ríen de nosotros, nos quieren ver en el suelo, derrotados.
Todos estos gestos son los que registramos y archivamos en esta investigación, que parte, quizás, en un lugar común para terminar haciendo las preguntas más metafísicas del pensamiento ¿qué es un caballo?, ¿tiene alma? Quienes hablaron con nosotros responden con reflexión profunda.
Así como el historiador Alberto Harambour habla de soberanías fronterizas para el caso de la Patagonia magallánica, y relata cómo se va armando esta historia entre el Estado, los estancieros y trabajadores. Para nosotros, las fronteras no son solo históricas, sino también natural y animal. La soberanía no es sólo una construcción histórica sino una relación, y también un límite, entre el mundo humano y el mundo animal, y en este caso nos hemos detenido en la relación con el caballo. Y con ellos abrirnos a la reflexión, ¿qué nos pueden decir sobre nosotros mismos? Por eso, este proyecto se llama “ministerio” del Caballo, porque habla sobre la soberanía de este animal, su poder, su desplazamiento y su vida con que nos rodea, con ellos dialogamos a diario, como lo demuestran los jinetes involucrados en esta investigación.
TESTIMONIOS SOBRE EL CABALLO
Un testimonio no es una simple entrevista en profundidad, es ciertamente un diálogo. No es tampoco una biografía, es, creemos, el relato de una experiencia individual e íntima, pero abierta a la comunicación con los demás. Esa experiencia es casi inasible, apenas relatable y que el trabajo editorial no permite desarrollar en toda su envergadura. Muchas veces es una experiencia oculta, olvidada, no reproducida, por eso cuesta configurarla, arrancarla de la voz y del cuerpo de quienes hablan. No en todos los diálogos y entrevistas que se hacen se logra exponer, encontrar y construir esa palabra testimonial. Quizás porque la escritura y la exigencia editorial, la economía que imponen las clasificaciones literarias, también atentan en contra de esa voz testimonial extendida y escuchada en todos sus ires y venires. Pero en todos ellos, creemos también, debemos encontrar y desplegar una voz, o múltiples voces, que en su conjunto nos permitan construir una o muchas historias.
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Revista Ministerio del caballo
En esta revista, la Nro. 2 publicada por MUCAM, nos adentramos en el mundo del caballo en Patagonia magallánica. El texto de Coloane que, con genuina maestría, abre la publicación, es justamente un ensayo heterogéneo y abierto que viaja tanto en la memoria del escritor como a través de los inmensos paisajes del extremo sur. La muerte, la naturaleza, el trabajo, la propia mirada y escritura galopan arriba del animal, y quizás no sea más que el propio devenir-animal de la escritura la que nos muestra el mundo, así como lo fueron los otros animales recurrentes en la obra de Coloane, el guanaco, la oveja, la ballena. En el diario de William Blaine, el caballo siempre acompaña al cronista, sin la fuerza del animal es imposible su testimonio en tierras tan inhóspitas. Blaine, a finales de siglo XIX, atravesó toda Patagonia desde las islas Malvinas/Falkland hasta Tierra del Fuego en sus labores como ovejero, la permanente presencia de los caballos es ineludible. El texto de Claudio Gay funciona como contrapunto a casi toda la mirada desarrollada en esta investigación, esto es, una apuesta por la ontología animal/cultura, como se aprecia en los testimonios aquí transcritos y editados, como en los programas de radio. Gay, naturalista e ilustrado, con gran capacidad de observación y pluma ágil, no deja de observar a la naturaleza y los animales como objetos separados de su mirada científica, incluso algunas pablaras que lidian con el clasismo y el racismo que igualmente se cuelan en el discurso ilustrado y cientificista del siglo XIX y posterior, nos indica la posición naturalista del mundo en esos años: la cultura y la naturaleza son mundo distintos, separados, y uno está a la merced del juicio y la explotación del otro, donde el racionalismo siempre gana. La perspectiva ontológica, reciente giro teórico venido de las ciencias antropológicas y humanas, dan cuenta de la necesidad de volver a entramar la cultura con la naturaleza, al humano con el animal, en una mirada comprensiva y de cohabitación entre seres vivos sobrevivientes de la hecatombe ecológica y social en que estamos insertos. Los testimonios reagrupados en varios artículos, la nota etnográfica sobre el amanse y la mirada sobre la práctica terapéutica de los caballos son textos que justamente nos abren a la mirada relacional con los animales, en cada una de esas voces, encontramos un saber profundo y una experiencia diaria y material con hombres y mujeres que conviven con los caballos.